viernes, 7 de junio de 2013

Tiempo y cicatrices

De repente amaneció
y habían transcurrido diez años,
me di la vuelta y solo vi,
todo lo que había dejado;
imágenes del pasado detrás de mí
que me estaban atormentando,
a veces nos toca pagar este precio.
Me lastraban, 
como un yugo sobre el cuello del alma,
los recuerdos de fotos en blanco y negro,
que no había olvidado,
ni estando ebrio,
ni paseando por paraísos artificiales,
no hay nada peor,
que no poder hacer nada.
Solo sentir rabia,
solo sentir impotencia.
Tanto dolor y yo estaba atado,
hubiera dado un pulmón,
hubiera dado mis manos,
para poder hacer algo,
para no tener que llevar flores
todos esos días señalados,
por no estar en un presente desolado,
para dejar de ser mayores
y volver a ser pequeños,
para recoger las lágrimas
que cayeron contra el suelo.
En homenaje a una agonía
el llanto fue un aguacero.
El tiempo curó las heridas
pero dejó las cicatrices,
ahora mantengo alta la guardia
y he aprendido a defender atacando.
Ahora estoy curado de espanto.
Ahora todo el mal que acontece,
ya no me hace ningún daño.
Pero el dolor vuelve ha aparecer,
si miro al pasado.
Hubo un antes y un después,
con el final del verano,
ese veintidós de agosto del dos mil tres.


2 comentarios:

  1. Muy buen texto.. imagino ke en una canción, pueda sonar incluso mejor..

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